Un día llegué a casa y mi prima me dijo: "Mañana nos vamos a Lora a comer migas gratis", la verdad es que a mi el invierno me apalanca y la idea no me llamó demasiado la atención en un comienzo. Yo el año pasado andaba muy mal de dinero y que mi prima me repitiese una y otra vez que eran GRATIS y que además venia su amiga Conchi (chica cuya vida no es nada aburrida, con la que sales a por un café y puedes terminar de after en cádiz...) hicieron que poco a poco cambiase de opinión.
¡Ea!, pues ahí me planto yo, un domingo con mis labios pintados de rojo, mi abrigo y 10 euros en la cartera para emergencias.
El tren era gratis,¡bien! PERO iba más lleno que un camión de pollos... la gente se metía en nuestras conversaciones y quería escuchar las aventuras de Conchi al otro lado del charco, por lo que se pegaban mucho más nosotras... Por cierto, hizo que fuesemos de ilegales en un viaje gratis (no me pregunteis cómo, pero con ella estas cosas pasan).
Por fín llegamos a Lora, un pueblo bonito y acojedor que recomiendo mucho. Las migas buenísimas, abundantes y muy bien hechas. Me encantaron...
Pero, lo que más me gustó de Lora, fue el DJ que amenizó la fiesta, un señor muy pintoresco que hizo que bailásemos las mayonesa como posesas y recordasemos que "el tiburón se la llevó".
os recominedo muchísimo la experiencia y que os unais a ese tren de pollos que va para en Lora, donde si vas con amigos, además de comer genial, se pasa de fábula.
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